El café dominicano desde hace unos años se ha colocado como un producto exclusivo en el mercado internacional. Considerado por expertos catadores que participan en diversas citas y eventos internacionales como suave, aromático y achocolatado.
El café dominicano, producto exclusivo de los dominicanos para el paladar del mundo, acude y participa en ferias especializadas, como la de Long Beach, California, Bruselas, Bélgica, Francia, y en Tokio, Japón. Las regiones del país más exquisitas con las de Barahona, Enriquillo, Baní, San José de Ocoa, Jarabacoa, Constanza, Las Tres Hermanas, Juncalito, San Rafael, Azua y San Juan de la Maguana, entre otros.
Gracias al empoderamiento de los diferentes actores y entidades públicas y privadas que intervienen en el sector cafetalero se ha podido promocionar y mercadear la Denominación de Origen del Café Dominicano.
Todo empezó con una cabra curiosa. Por lo menos es lo que cuenta la leyenda. Kaldi, uncabrero etíope del siglo IX, bebió un brebaje hecho con unos granos después de ver cómo sus energéticas cabras los comían. Se cuenta que los monjes sufíes de Yemén en el siglo XV también lo consumían. Pronto se popularizó en los bares de Arabia y se extendió por India, Europa y más allá.


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