La derecha chilena busca instalarse como líder regional, justo cuando los gobiernos latinoamericanos han abandonado el progresismo y toman las banderas del neoliberalismo o de nacionalismos populistas. Ese escenario es el que quiere capitalizar Chile Vamos y, en particular, el Presidente Piñera. Pero su éxito depende de la convocatoria de figuras relevantes y de qué tan vinculantes sean los acuerdos que se alcancen. Piñera pone nuevamente a prueba su liderazgo regional, luego de su traspié en Cúcuta, Colombia.
Mauricio Macri, desde Argentina; Iván Duque de Colombia; Jair Bolsonaro, de Brasil; Martín Vizcarra, de Perú; además de los ex mandatarios colombiano Andrés Pastrana y francés Nicolás Sarkozy, e incluso Mario Vargas Llosa. Todos ellos recibieron a finales de enero una invitación para asistir al Foro por la Democracia Santiago 2019, que este jueves 21 y viernes 22 de marzo se celebrará en el ex Congreso de la capital.
Al final, de la colección de autoridades que se anunciaron en un principio, sólo Bolsonaro y Duque llegarán a nuestro país. Y más que por el foro, lo harán para asistir a la cumbre Prosur que el gobierno de Sebastián Piñera ha convocado en La Moneda para este sábado, para lanzar un nuevo bloque de integración regional que deje atrás Unasur y su legado.
El Foro por la Democracia, organizado por Chile Vamos, concentrará a figuras relevantes de la derecha regional para debatir sobre la situación del continente. Evidentemente, Venezuela va a ser uno de los temas estrella.
Los organizadores quieren que sea “un hito político para la región”, y que posicione a Chile Vamos, en particular, y al país, en general, “como líderes del debate actual acerca del destino institucional de Latinoamérica”. Así lo señala el primer objetivo recogido en la minuta sobre el evento. El segundo, abrir “una nueva fase de trabajo colaborativo entre los partidos y centros de estudio de centro y centro-derecha latinoamericanos, apuntando a fortalecer las ideas de libertad, desarrollo y democracia en nuestros países”.
La cita ha tomado revuelo en los últimos días, sobre todo a partir de la llegada a Chile de Fabiana Rosales, esposa del autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó. De hecho, desde Chile Vamos dedicaron varios esfuerzos a negociar con asesores y miembros del equipo del opositor para sumarlo a la cita. Sin duda, habría sido la gran jugada del oficialismo, en pleno debate internacional por la situación del pueblo venezolano. Pero Guaidó no llegó, aunque sí su persona más cercana.
Rosales expresó el 8 de marzo: “Me encantaría visitar Chile para reencontrarme con muchos venezolanos y para conocer una tierra que le ha dado tantas oportunidades a nuestros hermanos”. Sus deseos fueron cumplidos por la derecha chilena. Los organizadores del foro la invitaron oficialmente al encuentro y desde este martes se encuentra en el país con una agenda política y mediática repleta de actividades.

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